viernes, 29 de junio de 2012

Un millón de palabras no te traerían de vuelta, lo sé, lo sé porque lo intenté. Tampoco un millon de lágrimas, lo sé porque las lloré.

"Sabes esta vez lloro por que me sentí utilizado por ti , pensé que esto iba a comenzar desde cero pero me equivoqué , caí otra vez en el juego del amor, pero sabes algo, no te puedo dejar de amar, porque sabes muy bien que eres la único mujer que me mantiene a flote y la única mujer que quiero que esté conmigo toda la vida, no me daré por vencido hasta poder recuperar tu amor otra vez..."

El texto y la fotografía no pertenecen a mi autoría.
Alejandro

La televisión más bella del mundo.


domingo, 25 de diciembre de 2011

Cuento de Navidad



Cuenta una leyenda que, en el país que hoy conocemos como Austria, era costumbre que la familia Burkhard (compuesta por un hombre, una mujer y un niño) animase las ferias navideñas recitando poesías, cantando baladas de antiguos trovadores, y haciendo malabarismos que divertían a todo el mundo. Por supuesto, nunca sobraba dinero para comprar regalos, pero el hombre siempre le decía a su hijo:
-¿Tú sabes por qué el saco de Papá Noel nunca termina de vaciarse, con la de niños que hay en el mundo? Pues porque, aunque está lleno de juguetes, a veces también deben entregarse algunas cosas más importantes, que son los llamados “regalos invisibles”. A un hogar dividido, él lleva armonía y paz en la noche más santa del año cristiano. Donde falta amor, él deposita una semilla de fe en el corazón de los niños. Donde el futuro parece negro e incierto, él lleva la esperanza. En nuestro caso, cuando Papá Noel nos viene a visitar, al día siguiente todos nos sentimos contentos por continuar vivos y por poder realizar nuestra trabajo, que es el de alegrar a las personas. Que esto nunca se te olvide.
Pasó el tiempo, el niño se transformó en un muchacho, y cierto día la familia pasó por delante de la imponente abadía de Melk, que acababa de ser construida.El joven Buckhard queria quedarse alli. Los padres comprendieron y respetaron su deseo. Llamaron a la puerta del convento, que aceptaron al joven Buckhard como novicio.
Llegó la víspera de la Navidad y, justamente ese día, se obró en Melk un milagro muy especial: Nuestra Señora, llevando al Niño Jesús en brazos, decidió bajar a la Tierra para visitar el monasterio.
Sin poder disimular su orgullo, todos los religiosos hicieron una gran fila, y cada uno de ellos se iba postrando ante la Virgen, procurando homenajear a la Madre y al Niño.
Al final de la fila, el joven Buckhard aguardaba ansioso. Sus padres eran personas simples, y sólo le habían enseñado a lanzar bolas a lo alto para hacer con ellas algunos malabares.
Cuando le tocó el turno, los otros religiosos querían poner fin a los homenajes, pues el antiguo malabarista no tenía nada importante que decir, y podría dañar la imagen del convento. Sin embargo, también él sentía en lo más hondo una fuerte necesidad de ofrecerles a Jesús y a la Virgen algo de sí mismo.
Avergonzado, sintiendo la mirada recriminatoria de sus hermanos, se sacó algunas naranjas de los bolsillos y comenzó a arrojarlas hacia arriba para atraparlas a continuación, creando un bonito círculo en el aire.
Fue sólo entonces cuando el Niño Jesús empezó a aplaudir de alegría en el regazo de Nuestra Señora. Y fue sólo a este muchacho a quien la Virgen María le extendió los brazos y le permitió sostener durante un tiempo al Niño, que no dejaba de sonreír.
(inspirada en una historia medieval)

Fuente: http://paulocoelhoblog.com

domingo, 27 de noviembre de 2011


Yo sólo me quiero ver reflejado en la imagen, creer que existo y que existe esa persona. Quiero saber que también amo, que sé amar. Entiendo de sufrimientos, pero también entiendo que así es la vida. Sólo quiero disfrutar lo que ahora me rodea porque en un futuro quiero disfrutar todo lo que me queda con esa persona, esa persona a la que amaré por el resto de mi vida.
-Alejandro salido.